martes, 29 de marzo de 2016

Educación. Avanzando hacia una instrucción completa (II)


La Revolución de 1868 y del Sexenio Democrático

No será hasta la Revolución de 1868 y del Sexenio Democrático cuando se emprenda el camino hacia corrientes renovadoras en el campo de la educación, subrayando la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria desde los 6 a los 11 años y promoviendo un Proyecto de Ley para dar fin al retroceso educativo y cultural de las clases populares. Pero será una minoría intelectual, encabezada por D. Fernando de Castro  y el grupo krausista,86 quién aborde y de respuesta a las inquietudes pedagógicas que la revolución liberal y los nuevos aires democráticos habían generado. “Los krausistas estaban convencidos de la necesidad de una educación mucho más amplia que la tradicional, como parte integral de su proceso modernizador de España, y difundieron la idea de que la mujer tiene que recibir una educación más extensa, si se quiere que cumpla su misión en la vida, lo que tuvo una gran trascendencia en la mejora de la enseñanza en el ámbito femenino.”87 Y con este fin, el de la mejora en la educación de la mujer, los krausistas inauguraron en 1869 las Conferencias Dominicales para la Educación de la Mujer88 donde tomarán parte destacados intelectuales y políticos de la época que contribuyeron al desarrollo de la educación femenina. “Junto a un nuevo ciclo de conferencias durante el curso 1869/70, dos instituciones nacen con fines sólo didácticos y con el sexo femenino como destinatario único: la Escuela de Institutrices, inaugurada el 1 de diciembre de 1869, y la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, surgida en 1870”89 para contribuir al fomento de la educación e instrucción de la mujer en todas las esferas y condiciones de la vida social. La primera fue inaugurada por Fernando de Castro90 y supervisada por doña Ramona Aparicio,91 que entonces era la Directora de la Escuela Normal de Maestras. De los objetivos de la segunda surgirán las Escuelas de Comercio en 1878 y de Correos y Telégrafos en 1883, todos ellos de carácter privado y con alumnas pertenecientes, en su mayoría, a la clase burguesa.

Ahora bien, la verdadera importancia de estas Conferencias “radican en el hecho de ser el punto de arranque del primer proyecto concreto y serio de la educación de la mujer que se concretará en 1871 en la fundación de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, y que puede ser presentada como la única iniciativa privada, sin olvidar su intención política, capaz de paliar la indiferencia oficial ante este tema y que parecía haber entregado definitivamente a la iniciativa privada y religiosa, y a través de cuya historia podemos plantearnos la evolución de esta élite intelectual que llegó a proponer, quizás demasiado pronto, el tema de la coeducación, en el Congreso Pedagógico de 1882. El objetivo de esta Asociación era contribuir a la educación e instrucción de la mujer en todas las esferas y condiciones de la vida, dando a las jóvenes los elementos indispensables de la cultura intelectual, moral y social propia de la mujer, preparando  a las que han de dedicarse a la enseñanza y la educación. En un principio, la Asociación  al absorber la Escuela de Institutrices abrirá sus puertas no solo a aquellas mujeres educadoras que ejercerán su trabajo en el ámbito particular de las familias acomodadas sino también a aquellas mujeres, generalmente de buena condición social, que sientan interés por ampliar o completar su cultura. Pero, al obtener ciertas beneficios semioficiales, como por ejemplo recibir una subvención del Gobierno y una ayuda del Municipio de Madrid o un subsidio de la Real Sociedad Matritense o utilizar los mismos locales de la Escuela Normal de Maestra, la Asociación superará los límites de la Institución, creando nuevas escuelas que ofrecían por primera vez en España la posibilidad a la mujer de preparase para un trabajo que transcendiera los limites del hogar. Así surgirán: la Escuela de Comercio para Señoras, la Escuela de Correos y Telégrafos, la Escuela de Idiomas, la Escuela de Cajistas de Imprenta y la Escuela de Dibujo y Música. Y también fuera de los límites de la capital, puesto que Valencia, Vitoria, Granada, Málaga y Barcelona serán nuevos focos de esta iniciativa. Toda esta actividad no debe engañarnos, haciéndonos pensar que el problema de la educación de la mujer se resolvió con estas iniciativas o con otras posteriores de la I.L.E. (la Residencia de Señoritas, por ejemplo). En  primer lugar, si tenemos en cuenta el Censo de la población de mujeres, que en 1870 parece alcanzar una cifra de 7.900.000, de las que sólo 716.000 sabían leer, las cifra de 259 alumnas que llegó a tener la Escuela de Institutrices en  1881 (fecha de la llegada de los liberales al poder) es realmente irrisoria. Y si además, tenemos en cuenta que la extracción social de estas mujeres es la burguesía, que entendieron sus ideales de clase como ideales de la humanidad, nos preguntaremos qué huella pudo dejar en la mujer castellana, extremeña, asturiana, gallega o andaluza, la experiencia de estas mujeres de la clase media e intelectual española. Tampoco debemos olvidar el carácter elitista de la Escuela de Institutrices que exigía para el ingreso en ella tener conocimientos de lectura, escritura, Gramática y Aritmética, lo cual parece ciertamente difícil de lograr si gracias a la inercia oficial las tasas de analfabetismo femenino alcanzaban el 80%. Y cuando estos datos empiezan a remitir, la Escuela exige el Título de Maestra Superior, o superar un examen de aptitud. Con esto no se pretende restar importancia a la labor de los krausistas en el ámbito de la pedagogía, pero si aclarar que su valoración estará siempre analizada desde la ausencia de otras experiencias pedagógicas, lo cual puede restar objetividad, o mejor dicho, contribuir a una supravaloración. Es decir, si tenemos en cuenta el pobrísimo panorama de la educación en España, el abandono de la iniciativas oficiales, la despreocupación de la población en general ante estos temas y especialmente de todo lo relacionado con el saber y el conocimiento, y la actitud de la Iglesia Católica ante la Ciencia, la filosofía krausista, la I.L.E. con todas sus iniciativas, supone un gran acontecimiento y avance, además de ser el primer proyecto pedagógico coherente. Pero, si llevamos a cabo un análisis sincrónico debemos reconocer que para los krausistas, para la Institución, la mujer no es un sujeto histórico, un individuo, porque no era ni un ciudadano ni un trabajador, era sólo madre. En consecuencia, no lograron analizar el modelo de mujer desprovisto de su función genética de la maternidad.”92  

La Asociación para la Enseñanza de la Mujer ofrecía la mejor y más completa educación que una joven podía recibir, ampliando así  el abanico profesional que en aquellos años constituían las Escuelas Normales, el cenit de los estudios femeninos. El ejemplo de Madrid fue secundado por ciudades como Valencia que en 1885 estrenó una escuela de Comercio para mujeres, Vitoria, Granada, Málaga y Barcelona. “Para dar a conocer sus logros y servir de tribuna a cuestiones relacionadas con la educación de la mujer, la Asociación contó incluso con una revista propia: Instrucción para la Mujer; de carácter quincenal, el primer número ve la luz el 1 de marzo de 1882.”93 Poco a poco, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer iba ganando adeptos y apoyos como el mostrado por Segismundo Moret en el Discurso pronunciado sobre la educación de las mujeres: “Y si en vez de ser débiles, abandonadas, acostumbradas a ceder, acostumbradas a sufrir y a seguir el impulso exterior, sin energía, sin acción, encontráis en vosotras mismas la manera de desarrollar esa fuerza moral, entonces la instrucción y la educación habrá hecho por vosotras y por nosotros un inmenso servicio, el más grande que podéis esperar en esta vida.”94 El movimiento krausista, en todo caso, "supuso un revulsivo para la cultura española decimonónica que dormía el sueño de los justos, trasnochada y anquilosada por culpa del escolasticismo dogmático y decadente, aportando unos modos de total renovación, de frescura intelectual."95 Pero este avance de innovación y progreso, aunque importante, no podía durar mucho en una sociedad, por un lado, tan paternalista e indiferente al rol de la mujer96 y tan inestable políticamente, por otro.97 
Concluido en 1874 el Sexenio, y con él sus experiencias democráticas, dará comienzo una nueva etapa donde los krausistas, al margen del estado, crearán la Institución Libre de Enseñanza. Tras el fracaso de la I República “debilitada por la ineptitud política de sus cuadros rectores; abatida por el peso de una guerra colonial, de una implacable guerra civil en el norte, de una anarquía cantonalista en levante y en el sur; vencida por la inercia de unas estructuras de poder que en el campo, en la administración, en el Ejercito, en la Iglesia, en la conformación de la opinión pública, han tendido siempre a ver en los distintos regímenes del Sexenio -la revolución, la monarquía democrática, la república federal, la república conservadora del 74- no más que las etapas de  una interinidad,”98 llegará el 29 de diciembre de 1874 la proclamación de rey de España a Alfonso XII por el general Martínez Campos y dos días después quedará constituida la Restauración bajo la presidencia de Canovas. “Más que una autentica restauración, que hubiera significado una vuelta a la etapa anterior a la revolución, el golpe de Estado de 1874 fue una corrección de la trayectoria seguida después de 1868. Canovas completaba y perfeccionaba la obra iniciada por los Prim, Sagasta y compañía. Y el propio Sagasta le ayudaría decisivamente en esta tarea. Al fin y al cabo, revolucionarios de 1868 y restauradores de 1874 (ni muy revolucionarios los unos, ni muy restauradores los otros) se sentaban juntos en los consejos de administración de las mismas compañías y tenían unos intereses comunes.”99

86.- “Las doctrinas krausistas fueron introducidas en España, por Julián Sanz del Río (1814-1869). En 1865 su Ideal de la Humanidad para la vida era incluido en el índice de libros prohibidos y  cuatro años más tarde, la ceremonia laica de su entierro civil produjo gran revuelo en los medios tradicionales. El krausismo español no fue una escuela estrictamente filosófica, sino un complejo movimiento intelectual, religioso y político que agrupó a la izquierda burguesa liberal y propugnó la racionalización de la cultura española. Más que una filosofía fue el krausismo español un estilo de vida que sustituyó los supuestos tradicionales de la religiosidad española por una moral austera, el cultivo de la ciencia y una religión semisecularizada. El krausismo influyó extraordinariamente en los medios universitarios, y encontró una violenta oposición en los ambientes tradicionales, dando lugar a diversas y memorables polémicas y a las llamadas «cuestiones universitarias» con la separación de sus cátedras de varios profesores. Es indudable la influencia del krausismo en la redacción de la Constitución de 1869 y su reconocimiento de la libertad de enseñanza. Figura estacada del krausismo será Fernando de Castro, Catedrático de Historia y Rector de la Universidad Central, quién dedicará sus esfuerzos a la educación de los niños, las mujeres y los pobres.” SÁNCHEZ ORTIZ DE URBINA, Ricardo. Catedrático del Instituto Femenino de Enseñanza Media de Oviedo. Enciclopedia de la Cultura Española. Tomo 3. Editora Nacional. Madrid, 1966. Págs. 825-826.
87.- HARO HERNÁNDEZ, Teresa; GRIMAU MARTÍNEZ, Lola; GALÁN RUBIO, Cristina; SAGARDÍA REDONDO, Marisa. Op. Cit.  Pág. 200.
88.- Las Conferencias Dominicales para la Educación de la Mujer, celebradas en el recinto de la Universidad Central, fueron inauguradas con un discurso de Fernando de Castro el 21 de febrero de 1869; la relación de disertaciones entre esta fecha y el 30 de mayo, cuando culmina el ciclo, fueron: 1ª. Conferencia (21 de febrero): «Educación social de la mujer» por José María Sanromá, catedrático del Conservatorio de Artes. 2ª. (28 de febrero): «La Educación de la mujer por la Historia de otras mujeres», por Juan de Dios Rada y Delgado, catedrático de la Escuela de Diplomática. 3ª. (7 de marzo): «La Educación literaria de la mujer», por Francisco de Paula Canalejas, profesor de Literatura española de la Universidad Central. 4ª. (14 de marzo): «De la influencia del Cristianismo sobre la mujer, la familia y la sociedad», por Fernando Corradi. 5ª. (21 de marzo): «La Mujer y la Legislación castellana», por Rafael Mª de Labra, miembro de la Sociedad Abolicionista Española. 6ª. (28 de marzo): «La Higiene de la Mujer», por Santiago Casas, médico. 7ª. (4 de abril): «Influencia de la madre sobre la vocación y profesión de los hijos», por Segismundo Moret, catedrático de Instituciones de Hacienda de la Universidad Central. 8ª. (11 de abril): «Influencia del estudio de las Ciencias Físicas en la educación de la mujer», por José Echegaray, ingeniero de caminos. 9ª (18 de abril): «Influencia de las Ciencias Económicas y Sociales en la educación de la mujer», por Gabriel Rodríguez, profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos. 10ª (25 de abril): «Algunas consideraciones generales sobre el Matrimonio», por Florencio Álvarez-Ossorio, abogado. 11ª. (2 de mayo): «Influencia de la Mujer en la Sociedad», por José Moreno Nieto, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Central. 12ª. (9 de mayo): «La Religión en la conciencia y en la vida», por Tomás Tapia, profesor auxiliar de la Universidad Central. 13ª (16 de mayo): «Educación conyugal de la Mujer», por el P. Antonio M. García Blanco, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. 14ª. (23 de mayo): «La misión de la mujer en la sociedad», por Francisco Pi y Margall. 15ª. (30 de mayo): Conferencia de Emilio Cautelar sobre la Mujer a lo largo de la Historia. Por último, Fernando de Castro clausura el ciclo de Conferencias Dominicales con un breve discurso. VÁZQUEZ RAMIL, Raquel. La Institución Libre de Enseñanza y la Educación de la Mujer en España: La Residencia de Señoritas (1915-1936). Tesis Doctoral leída en la Universidad de Santiago de Compostela el 18 de Marzo de 1989. Premio extraordinario de doctorado correspondiente al curso 1988-89 en la sección de Historia. Págs. 24- 25. En
89.- CAPEL MARTÍNEZ, Rosa M.ª. La apertura del horizonte femenino: Fernando de Castro y los congresos femeninos del siglo XIX en VVAA. “Mujer y sociedad en España (1700-1975)”. Ministerio de Cultura. Instituto de la Mujer. Madrid, 1986. Pág. 119.
90.- Siguiendo el deseo de paliar el vacío cultural de la mujer, Fernando de Castro fundó el Ateneo Artístico y Literario de Señoras en 1869, presidido por Faustina Sáez de Melgar y en cuya Junta directiva se encontraba Concepción Arenal. FOLGUERA CRESPO, Pilar. Revolución y Restauración. La emergencia de los primeros ideales emancipadores (1868-1931). En GARRIDO GONZÁLEZ, Elisa; FOLGUERA CRESPO, Pilar; ORTEGA LÓPEZ, Margarita y SEGURA GRAIÑO, Cristina. Op. Cit. Pág. 463.
91.- Ramona Aparicio tras el levantamiento de Riego, con diecinueve años, demostró precoces inquietudes pedagógicas abriendo una Escuela Lancasteriana en Madrid en 1820. La marquesa de Campo Alange escribió sobre ella: “La señora -todo el mundo la llamaba así, como a la reina- no faltaba jamás a clase y estaba enteramente consagrada a la enseñanza de las jóvenes...  Murió como vivió, calladamente, en 1879, sin que ella ni nadie hubiera pensado en su jubilación. Tal era la mujer que desempeñó el papel de primera maestra normal, antes que existiera el título. A juzgar por lo que de ella sabemos, debió de poseer una clara inteligencia, un sentido estricto del deber y una idea muy elevada de la misión ante la que sus méritos y sus circunstancias la situaron. Nadie la había visto sonreír.”
92.- HARO HERNÁNDEZ, Teresa; GRIMAU MARTÍNEZ, Lola; GALÁN RUBIO, Cristina; SAGARDÍA REDONDO, Marisa. Op. Cit. Págs. 326-327.
93.- VÁZQUEZ RAMIL, Raquel. Op. cit.
94.- MORET  PRENDERGAST, Segismundo. Sobre la educación de las mujeres. Discurso pronunciado en la “Asociación para la Enseñanza de la Mujer”. Madrid, 1879. Pág. 33.
95.- JIMÉNEZ GARCÍA, Antonio. El krausismo y la I.L.E. Editorial Cincel. Madrid, 1981. Pág. 113.
96.- El Estado y la sociedad seguían considerándola como una menor, e inhabilitándola para cualquier profesión o cargo público. Y en las Cortes no las juzgaron siquiera capaces de ejercer como subalternos de Correos y Telégrafos. Por otra parte, los acontecimientos políticos y económicos no ejercían una presión similar en favor de su emancipación, como en el resto de Europa. HARO HERNÁNDEZ, Teresa; GRIMAU MARTÍNEZ, Lola; GALÁN RUBIO, Cristina; SAGARDÍA REDONDO, Marisa. Op. cit. Pág. 56.
97.- En poco más de dos años, desde la aprobación por las Cortes en noviembre de 1870 del reinado de Amadeo I hasta su abdicación en febrero de 1873, tuvieron lugar, entre otros, los sucesivos acontecimientos: asesinato de  Prim, tres elecciones generales a Cortes, seis gabinetes diferentes, la desaparición del partido progresista  y el comienzo de la segunda guerra carlista y, en el siguiente, el que transcurre desde el 11 de febrero de 1873 al 3 de enero de 1874, se promulga la I República, se produce la insurrección cantonal en Cartagena, se nombran dos presidentes -Salmerón el 18 de julio y Castelar el 17 de septiembre - y se produce el golpe de estado del general Pavía.
98.- JOVER ZAMORA, José María, La época de la restauración. Panorama político-social, 1875-1902. Tomo VIII. “Revolución burguesa, oligarquía y constitucionalismo:1834-1923.” TUÑÓN DE LARA, Manuel (Director). Editorial Labor. Barcelona, 1981. Pág. 278.
99.- FONTANA, Joseph. Cambio económico y actitudes políticas en la España del siglo XIX. Ariel. Barcelona, 1973. Pág. 141.



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Luis Alberto Cabrera es Licenciado en CC. de la Información por la Universidad Complutense y en CC. de la Documentación por la Universidad de Alcalá. Autor de los libros: "Los hermanos Taviani", "Alcalá en la escuela", "Memoria Gráfica de Alcalá", "Guadalajara, el lápiz de la luz", "Retratos de fin de siglo", "Catálogo de publicaciones del Ayto. de Alcalá", "Todos a la feria", "El archivo y la fotografía en Alcalá de Henares", "Mujer, trabajo y sociedad", "Alcalá en las colecciones fotográficas", "Cas Oorthuys, la mirada de un holandés errante".

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